Etimología de la palabra Bullying

Encontramos en el vocablo inglés “bull” que significa “toro”, un animal fuerte que puede arremeter contra los débiles y más pequeños.

Procede así también del vocablo holandés “boel” que significa “amante” pero en un sentido peyorativo ya que se aplicaba a los proxenetas. En ambos prevalece la tendencia a aprovecharse del otro que está en una situación de inferioridad.

En castellano habría de traducirse como “intimidador”, si bien, se trata de un término apenas utilizado, adaptándose mejor los términos de “abusón”, “matón” o “chulo”.

Descripciones del Bullying

Rosario Ortega (2001), catedrática de psicología, se decanta más por la búsqueda del origen del acoso escolar en factores determinantes más que en causas propiamente dichas: nos invita a observar al propio sujeto, al contexto familiar, la escuela y el contexto social como grandes pilares del origen de la violencia escolar. Si en alguno de estos entornos se generan valores negativos, el niño que se desarrolla en ellos repetirá dichos valores, lo que se puede manifestar como actitudes violentas o discriminatorias frente a otros niños.

Numerosos psicólogos familiares sostienen que la explicación a la agresividad que manifiesta un niño reside en su entorno familiar ya que este reproduce lo que observa dentro de dicho entorno o incluso su comportamiento es consecuencia de los comportamientos que suceden dentro de su familia.

Luis Rojas Marcos (2005), psiquiatra, en el Congreso Internacional Innovación en la Educación apoya la teoría ambiental por la que un niño agresor lo es debido a un contexto que le va proporcionando estímulos negativos, ya sea por imitación o como consecuencia de la falta de afecto y seguridad.

Consenso respecto al concepto

Se puede deducir que existe una opinión generalizada entre los especialistas que las causas de acoso escolar no se originan única y exclusivamente en la escuela, sino que es un cúmulo de factores que provienen de distintos contextos y que derivan en actitudes agresivas. También hay consenso respecto a las consecuencias del acoso, si no son tratadas a tiempo, pueden arrastrarse hasta la edad adulta.

Podemos deducir de estas definiciones que la palabra “Bullying” no es nada fácil de definir y que no se puede llegar a establecer una definición común pues el concepto de acoso es algo muy general y no es fácil de describir con la precisión científica que éste requiere.

Compilación de características consensuadas

Se ha llegado al consenso de que el Bullying puede considerarse como una subcategoría de la conducta agresiva, con características específicas que lo diferencian de otras conductas agresivas. Y se ha definido este fenómeno de victimización en la escuela, como una conducta agresiva física o psicológica entre iguales, realizada por un alumno contra otro al que elige como víctima. Este suceso debe repetirse en el tiempo, provocando en la victima efectos claramente negativos: disminución de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en la escuela y el desarrollo normal del aprendizaje. Una característica fundamental para considerar el Bullying es que haya un desequilibrio de poder entre los directamente implicados (agresor y víctima), de modo que no se reconocen como Bullying los conflictos que pueden surgir entre dos individuos de similares características físicas o mentales.

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